Las horas que vienen, el consenso entre las partes, serán decisivos para una pronta y necesaria solución.
Ocurre en distintos estamentos del mercado laboral. La repetida discusión de los salarios a percibir entre quienes realizan las tareas y sus empleadores.
Es un litigio que ha ocurrido en innumerables ocasiones también en el mundo del fútbol en general y por ende Olavarría no es la excepción.
Los inicios de los torneos es casi siempre la fecha elegida.
Los árbitros, como todos los trabajadores en general, de cualquier profesión, están en todo su derecho de entender que merecen una mejor retribución.
Está también en quién debe hacerse cargo en decidir responsablemente si están en condiciones de afrontar ese aumento.
La racionalidad de los que pretenden la mejora en cuestión y los que tienen que oblarla debe primar sobre las pretensiones de ambas partes.
Es cierto que para mucho de los clubes el aumento es insignificante y para otros muy importante y de no poca dificultad poder cumplirlo.
No escapa a la verdad que la realidad de los jueces de fútbol es muy diferente entre unos y otros, teniendo en cuenta la categoría en las que se desempeñan.
Tampoco debe perderse de vista que no es lo mismo formar parte del lote de árbitros de primera línea a quiénes ofician de asistentes e integran las ternas de las formativas.
Se sabe que en el marco de la la precariedad laboral por la que atraviesan muchos jóvenes, no en pocos casos el arbitraje es casi el único sostén y no tener actividad les acarrea una situación que si se prolonga se torna casi insostenible ya que dependen de esa retribución para mantener o ayudar al grupo familiar.
Estas variables conyugan para que el pleito que se vislumbra hoy por hoy no pueda extenderse demasiado en el tiempo.
Por lo que ha trascendido lo solicitado es significativo y supera largamente los índices inflacionarios oficiales.
Por otro, aducen los que deben hacerse cargo de las sumas a pagar, que son cifras por demás superiores a lo que perciben la gran mayoría de los principales actores ( los futbolistas), y que, además, en una buena proporción no reciben compensación económica alguna por jugar domingo a domingo.
Es cierto que hay instituciones que tienen suficientes espaldas para afrontar el pedido arbitral ( seguramente los que han solicitado una invitación al Federal y por ende los que han clasificado), panorama diametralmente opuesto a otras entidades que ya jugar en el ámbito liguista les ocasiona un gran esfuerzo. Indispensable tenerlo en cuenta.
Las horas que vienen, el consenso entre las partes, serán decisivos para una pronta y necesaria solución.
Texto: De la R. de «Emblema Deportivo»

