La Liga de Fútbol de nuestra ciudad es en el ámbito nacional una de las que mas equipos suma a la competencia.
El Regional Federal Amateur ha sido siempre una apetecible competencia para los equipos de Olavarría.
Si bien el citado torneo es lisa y llanamente una etapa de transición para el objetivo final que sería el ascenso al Federal “A”, es sabido que no siempre se lo toma como tal.
La intención, en la gran mayoría de los partícipes, los ideales distan mucho de eso.
Priorizan lo que sería un salto de calidad, un premio a sus planteles en muchos casos, pero no mucho mas.
El ente rector de la contienda no se sonroja a la hora de las Licencias y no las niega.
Esta actitud ha motivado desviaciones obvias. Ya no es tan significativo acceder por mérito deportivo y es mas, dejó de tener el tan prestigioso privilegio de representar a una Liga por ser el campeón, otrora requisito indispensable para formar parte de la grilla de intervinientes.
Aun así esta metodología que se advierte en Olavarría donde seis elencos serán animadores, no se condice en otras ciudades.
Vasta hacer un relevamiento por las urbes vecinas para corroborarlo.
Tandil no tendrá representantes. Gimnasia que había adquirido el derecho deportivamente desistió por cuestiones económicas. Seguramente el hecho de palpar de cerca los inconvenientes de todo tipo vividos por Santamarina en el Federal “A”, derivaron a que analizaran poco sugestivo el esfuerzo. A las restantes instituciones, inclusive de Ayacucho y Benito Juárez, que integran la Liga Tandilense, no se les ocurrió ocupar ese lugar.
La situación en Azul es bastante similar. Sportivo Piazza, históricamente el mas interesado, está abocado a ampliar sus predios deportivos y mejorar sus instalaciones.
A los históricos grandes Alumni y Atlhetic ( vendrían ser los chairas y bataraces de nuestra ciudad) no les interesa. Aducen, según algunos allegados, a malgastar esfuerzos que no conducen a nada.
En Laprida y La Madrid han seguido el mismo camino. Cero interés por el Federal Amateur.
Los históricos de San Carlos de Bolívar brillan por su ausencia. Las esperadas citas enfrentando a grandes como Independiente y Empleados son parte de algo que está muy lejos de la realidad.
Balonpié palea en parte esas ausencias. Ciudad de Bolívar ( en la Primera Nacional), aducen históricos allegados al fútbol, no es una representación genuina, no tiene el ADN bolivarense.
¿ Cual es la verdad ? …..Como en todos los órdenes de la vida los extremos son malos.
La Liga de Fútbol de Olavarría es en el ámbito nacional una de las que mas equipos suma a la competencia, inclusive superando a importantes conglomerados urbanos de otras provincias con significativos aportes de las gobernaciones.
Esta desmedida inclinación de nuestros representativos ( 6 de 12 formaciones: 50%), no solo precariza la actividad doméstica sino que además deriva a que, salvo un par de elencos con recursos suculentos, los restantes no puedan reforzarse con jugadores locales por estar obligadamente comprometidos con sus escuadras originales.
Es cierto que el gran público ( aunque n en todos los casos), aparece en estas contiendas y que inclusive los medios de prensa, ausentes en su gran mayoría de los estadios en el ámbito puramente local, encuentran en los torneos regionales las oportunidades periodísticas y por ende el patrocinio de sus espacios y no tardan en solicitar las correspondientes acreditaciones.
En resumen: la mayoría de los animadores del Regional Federal Amateur no persiguen el Ascenso. Esto es una verdad incontrastable. La inteligencia es simplemente competir. La realidad, por ende, ha desvirtuado los ideales originales del certamen, en detrimento de aquellas entidades ( seguramente las menos) cuyo objetivo real es llegar al Federal “A”, algo que debiera ser la finalidad de la mayoría y no es así.
Claro que no podemos perder de vista la capacidad que demuestra la dirigencia futbolera olavarriense, logrando lo mas difícil que es originar recursos y mas que nunca en tiempos complejos como los que transitamos.
Muy meritorio por cierto, mas allá de que en muchos casos se trata de epopeyicas gestiones personales, separadas de la coyuntura institucional, como debiera ser.
Texto: De la R. de «Emblema Deportivo».

