Ni mejor ni peor. Es otra vida, diferente realidad y hay que aceptarla.
Quiénes hace poco mas de cuarenta años que cubrimos periodísticamente las competencias de calle , hemos sido testigos de la transformación que ha tenido la citada actividad deportiva.
Recordamos que era un verdadero éxito que en cada competencia del calendario respectivo la nómina de partícipes orillaba el medio centenar y era un verdadero éxito.
Claro que los actores eran reconocidos atletas, puramente identificados en el rubro, como hoy podrían ser aquellos que militan en los equipos de fútbol o básquetbol de primera división en nuestra ciudad.
Tal era así que a través de la radio ( LU32) las transmisiones de las carreras de calle estaban instaladas tanto como las de fútbol, automovilismo, básquetbol y también ciclismo ( hoy también inexistentes en emisiones radiales, al menos en nuestro medio).
Los tiempos han cambiado, en todos los ámbitos de la vida.
En la actualidad las carreras de calle son multitudinarias. Claro que no solo son de la partida aquellos que hacen de dicho deporte su disciplina principal como ocurría hace ya casi medio siglo, hoy el hombre y la mujer común se suman.
Desde la faz periodística el hecho en sí ha perdido vigencia. Su cobertura está limitada a la ínfima presencia de los que repetidamente logran instalarse en los primeros lugares.
La gran mayoría lo hace porque significa mantenerse en buen estado físico, para compartir un buen momento con quiénes diariamente se encuentran en el gimnasio, para auto comprometerse a mejorar su registro.
Esa conversión que ha se manifestado en el pedestrismo se ha puesto de manifiesto en nuestra querida y tradicional Vuelta al Municipio.
Es una cita que excede lo puramente deportivo. Es imposible negar que es una verdadera fiesta popular.
Claro que no escapa a la verdad que la masividad ( al menos en las recientes ), le ha quitado jerarquía a nivel deportivo.
Otroras ediciones contaban con la presencia de los principales cultores a nivel nacional.
Los “Messi” de las carreras de calle llegaban a Olavarría cada uno de mayo.
La grilla de premios por aquellos años seducía a quiénes hacían del deporte su medio de vida.
Lo periodístico adquiría una relevancia que hoy se ha perdido. Los principales medios del país nos requerían a los cronistas locales las clasificaciones y solicitaban las opiniones de quiénes habían ocupado los primeros lugares.
En la radio un móvil acompañaba a los atletas de élite durante todo su recorrido con puesto fijos además en lugares estratégicos para que el oyente no perdiera detalle de lo que iba sucediendo.
Era otra época. No aceptar esa marcada modificación que nos impone la realidad es no comprender que los tiempos han cambiado.
Ni mejor ni peor. Es otra vida, diferente realidad y hay que aceptarla.
Texto: Carlos Zangara ( partícipe periodístico de las 37 ediciones de la Vuelta al Municipio )
Foto: cortesía de Prensa Municipalidad de Olavarría


