Apostillas de una gran jornada entre los clásicos rivales, en este caso por el Pre-Federal.
Los dos equipos posando para la posteridad en la previa del cotejo.
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La gran concurrencia que vistió de gala la noche basquetbolística del pasado viernes en el gimnasio de la Avenida Colón, nos retrotrajo a jornadas similares de otros tiempos, verdaderas antesalas de lo vivido en la oportunidad.
Los memoriosos sabrán lo que estamos escribiendo. Los cruces entre los clubes grandes de nuestro básquetbol se limitaba a los torneos locales.
Las competencias con equipos de otros puntos se circunscribía a nivel de selecciones.
Los años ochenta comenzaron a cambiar la historia. El advenimiento de la Liga Nacional a la que le sucedieron las competencias para llegar, fueron creando divisiones superadoras hasta concluir en las categorías que hoy conocemos como el Pre-Federal, el Federal, la Liga Argentina ( ex-TNA), preámbulos de la élite del básquetbol argentino.
Estudiantes, Racing, San Martín, Pueblo Nuevo, han vivido hermosas experiencias recorriendo distintas ciudades de la geografía argentina.
Ni hablar lo de Estudiantes en la Liga Nacional, el TNA y la Liga Argentina.
Salvando las distancias y lejos de intentar una comparación, lo del viernes entre Racing y Estudiantes estuvo a la altura de lo mejor de nuestra rica historia.
Los neurálgicos «tiempos de minuto computable». Indicaciones que intentan sostener o modificar el trámite de un partido. A veces se consigue. Otras no.
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Diego Lancione y Gerardo Barrera son sinónimos de básquetbol. El «Goma» fue jugador y ahora tutela la Asociación de este deporte en nuestra ciudad. El «Negro» fue su antecesor administrando la casa del básquetbol local . Se lució como basquetbolista a nivel nacional. Ambos presenciaron juntos el clásico.
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Axel Reyes y el «Turquito» Chantiri. Fueron «la Ley» en el esperado partido. Cumplieron con creces.
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El deporte bien entendido se plasmó como nunca. Se jugó con dientes apretados como tiene que ser, pero con una alta dosis de caballerosidad. Las actitudes de los protagonistas se trasladó a las parcialidades. Salvo algunos pequeños proyectiles que simbolizaban gallinas pequeñas, rápidamente retiradas por los dirigentes chairas, lo demás no admitió reproche alguno. Igualmente cabe señalar que resultaron innecesarios. A no repetir.
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No solo fue básquetbol. La batucada estuvo presente en el entretiempo. Fueron muy aplaudidos.
Foto portada: cortesía de Ezequiel Nasello










