El informe del árbitro sería lapidario con los responsables. Se aplicaría el el » derecho de admisión» con algunos revoltosos identificados. Foto: Fuerte presencial policial esperando por la salida de los futbolistas al término del partido.
Fue un muy desagradable cierre el que se vivió en la víspera en el Estadio de Racing.
Cuesta entender la falta de equilibrio de futbolistas de 1ra. división, que tras sus reacciones se exponen a sanciones severas que los alejan de los partidos oficiales, quizás por largo tiempo.
Pierden protagonismo, seguramente la titularidad en el equipo y algún dinero si es que lo perciben por jugar.
De ahí que los que se dedican profesionalmente generalmente se cuidan y mucho.
El informe del árbitro sería lapidario con los que participaron de las agresiones y empujones dentro de la cancha. Habría varios informados.
Claro que aquellos que tienen otras tareas que no es la de jugar y participaron de la revuelta no se ven tan perjudicados, ya que si bien son sancionados pueden seguir con sus tareas sin entrar a la cancha.
Todo parece indicar que fue un integrante de la banca chaira quien encendió la mecha. Sería al parecer el utilero ( no nos consta). Si vimos que Saenz Buruaga ( futbolista de Ferro), se las tomó con una persona joven cercana al local y que el arquero carbonero, habitualmente muy tranquilo, estaba fuera de sí.
Sin ánimo de personalizar, sería justo que en estos casos la sanción le fuera aplicada al DT del equipo ya que es responsable del sector. Como un jefe de familia en su hogar, como un chofer de un transporte. No puede aceptar acciones litigiosas de sus subalternos.
No es lo mismo una sanción a un futbolista que a un simple colaborador.
Además lo grave es que lo que pasó en el terreno de juego se trasladó lamentablemente a un sector de las tribunas,
Según nos confiaron interpósitas personas habría varios revoltosos identificados los que serían castigados con el tan mentado «derecho de admisión», por lo que no podrían ingresar a los estadios en un futuro. Veremos.
Finalmente la posibilidad de contarse con las presencias de ambas parcialidades fue todo un avance, que ojalá no vuelva a interrumpirse.


